Proyecto Solidario Institucional - Misiones

Compartimos con ustedes una nueva reflexión acerca de las experiencias del Programa Solidario Institucional 2019. En esta oportunidad, Wenceslao Menceyra, otro de los CAS Captains de Sede Tortuguitas, nos narra su experiencia yendo a Misiones a colaborar con la Escuela Primaria y Secundaria N°178 de Leandro N. Alem.


El viaje a Misiones no empezó el 3 de Julio, el día que partimos, sino alrededor de un mes antes ¿Por qué tanto antes? Por todo el esfuerzo y ganas que había que ponerle a la organización previa del viaje, así salía todo como debía. Armar este viaje significa muchas cosas. Primero y principal, la colecta. La colecta es clave para las escuelas y es de una enorme ayuda para ellas. Una ayuda que si no viene de nuestra parte, no viene de ningún lado. Sabiendo eso, tuvimos que organizar una colecta destinada a todas las escuelas, en la cual se separe por alimentos según cada camada, y que tuvieran un precio total similar, para ser equitativos. Cada uno de estos alimentos está pensado y evaluado. Forman parte de una alimentación básica, que muchos de los niños en Misiones lamentablemente no puede obtener por sus propios medios. A medida que los alimentos van llegando, es clave clasificarlos, ordenarlos por escuela, y luego guardarlos en cajas. Fue un trabajo que precisó de mucho tiempo y esfuerzo por parte de varios alumnos. 


3 de Julio. Ahora sí empezaba en serio el viaje. Muchísimas ganas. Muchísima ansiedad. Y muchísimas expectativas. Fue un dia raro. Estábamos citados a las 7 PM en el colegio para la salir. Llegar al colegio fue el momento de mayor ansiedad. Es el momento en el que ya estás ahi, no te podes bajar, y con subirse al colectivo, ya arrancabas el viaje. Fue muy lindo vernos las caras con mis compañeros, varios amigos, y otros que ibas a conocer más, y decir, “Somos nosotros. No hay nadie más y nosotros mismos hacemos nuestro viaje.” Fue como un clic. Ya con los compañeros, alumnos, ex-alumnos y profesores, empezamos a cargar las cajas, cosa que no fue fácil, y desde ese instante empezar a conocernos y llevarnos. Luego de dos horas, salimos, 9PM. Ya arriba del colectivo se sentía ese aire de buenas vibras, de alegría, de que todo iba a salir tal y cual lo habíamos planeado. Fueron 12 horas de viaje, con mucho mate, mucha charla, poco sueño. Pero más que nada, mucha ansiedad. 

Finalmente llegamos a Leandro N. Alem, el pueblo en el cual el colectivo nos tenía que dejar, ya que al camino de tierra no podía entrar. Ahí fue nuestro último contacto con la realidad, ya que después de meternos en el camino de tierra, ni señal, ni wifi, nada. El camino de tierra significaba que ya nos estábamos adentrando en esta experiencia y era hora de concentrarnos exclusivamente en lo que sí era importante. 

Después de media hora en el camión, llegamos. Nos esperaban con la comida preparada y no sólo eso, también con una canción dedicada especialmente. Desde ese primer momento hubo una fuerte conexión. Y así fue durante todo el viaje. Muchísimas alegrías, paz, momentos compartidos, fogones. Realmente increíble. 

En todas las actividades, en la feria, en los juegos de la kermesse, en todo se repetía una tremenda conexión entre todos. A tal punto fue la conexión que cuando nos pidieron preparar una pieza para el acto del 9 de Julio, se nos ocurrió la canción “Somos Uno” de Axel y Abel Pintos. Resultó que ellos habían preparado la misma canción durante un mes para mostrárnosla en un fogón. En ese momento estuvimos totalmente sorprendidos. Eso no fue tan sólo una una casualidad.


Tocó volver; Tristeza por irnos y emoción, pero más que nada, muchisimas ganas de volver. De volver a sentir esa conexión que tuvimos durante esos 4 días. Y son esas ganas de volver las que muestran la importancia de este viaje y, no sólo para la gente de Misiones, sino para nosotros mismos. Nos enriqueció y nos ayudó a  formarnos como personas. Fue realmente una experiencia increible y ojalá pueda repetirla el año que viene como ex-alumno.